Oficina

7 ideas para marcar la diferencia en tu trabajo

8 junio, 2017 — by Cristhian Manzanares

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Oficina

7 ideas para marcar la diferencia en tu trabajo

8 junio, 2017 — by Cristhian Manzanares

Quizás uno de esos grandes secretos que los mejores trabajadores no han contado a nadie pero dejan en evidencia con sus acciones es que ellos ocupan buena parte de su tiempo ayudando a otras personas a lograr sus metas. Es así de simple y complejo a la vez. Quizás uno pueda pensar firmemente que, tras todo lo que uno tiene que hacer en su trabajo, ya no le va a quedar tiempo para ayudar a otra persona a hacer el suyo. Pero en realidad, el truco va un poco por aquí: tu éxito radica en tu comportamiento dentro de tu empresa y en las relaciones que ahí desarrollas. Entonces, es lógico que si tu realizas un trabajo que destaque, te sea más sencillo «crear» las condiciones necesarias para que las otras personas con las que laboras también lo hagan. Así que con esto en mente, aquí te presentamos 7 ideas para marcar la diferencia en tu trabajo, y sobresalir por encima del resto.

  1. Ten un propósito. Antes de buscar respuestas, haz las preguntas correctas. ¿Qué estás buscando en/con tu trabajo? Muchos jefes, gerentes y dueños son los primeros en llegar a la oficina cada día. Eso es un gran ejemplo para todos, pero… ¿qué haces luego de eso? ¿Pierdes media hora en la cocina endulzando un café? ¿Entras a una página web a leer noticias? ¿Organizas tus pensamientos? ¿Revisas tu email? Entonces, claro, bien puedes preocuparte por «tus» cosas, o en cambio hacer algo visible e importante para la empresa. Esto incluso lo puedes hacer desde un día antes. Y si otros han dejado pasar alguna labor en algún proyecto, puedes tomar las riendas y avanzar gran parte del mismo. No se trata de llegar a antes que el portero ni ser el que apaga las luces al salir. Se trata de maximizar efectivamente el tiempo durante el cual te encuentras en tu trabajo.
  2. Acompaña tus palabras con acciones. Porque es fácil tener una opinión para todo, y sobre todo, es fácil realizar una crítica (así sea -preferiblemente- constructiva). Pero queda claro que no muchas personas pueden hacer el esfuerzo de sostener esas palabras con acciones que validen sus opiniones. Y esto también implica desarrollar la personalidad y el criterio necesario para saber cuándo y cómo decir las cosas, y luego ejecutar el cambio o la acción requerida. Si un proyecto te parece que se está desbocando, intervén y dilo. Señalar que «está yendo mal» no ayuda en mucho, quizás para entonces ya todos lo sepan, pero opina, propón un cambio o una solución (o las que sean necesarias) y llévala a cabo. Problemas abundan. Personas que los resuelvan, no. Y tú podrías ser una de esas.
  3. Muestra también un lado personal. Porque uno no vive para trabajar, y afortunadamente es una tendencia que ya está desapareciendo. Mostrar tus intereses personales hace que las personas se identifiquen contigo y te recuerden, lo cual te puede dar una gran ventaja si es que eres alguien que recién se ha integrado a un equipo o incluso como una compañía ingresando a un mercado competitivo. Las personas buscan algo real con lo cual se puedan relacionar. Eso sí, asegúrate que tus intereses personales no opaquen tus logros profesionales. Es buenísimo que te reconozcan como «el tipo que corrió en una maratón», pero no como «ese tipo corre tanto que si lo llamamos para un proyecto nunca contesta», cuidado. Deja que la gente te conozca, pues eso le agrega algo de color y profundidad a tu imagen profesional, pero tampoco la descuides hasta que se destiña.
  4. Que te conozcan por algo específico. Hacer tu trabajo está bien. Es lo que tus jefes esperan, lo mínimo aceptable. Ese no es el consejo a seguir. ¿Por qué? Porque es tu obligación como empleado; es más, seguramente debe estar en el contrato que firmaste. ¿Entonces? Haz más que eso. Sí, eso es algo que probablemente tus jefes también esperen. Pero tiene sus ventajas. Sé un líder que transforme lo disconforme que se pueden estar el resto de empleados con alguna situación. Sé el dueño que se haga entregas a domicilio personalmente a algunos clientes. Sé el jefe que constantemente promueva a su gente. Que te conozcan por responder con prontitud, actuar con rapidez, y siempre esté al tanto. Elige tu misión, pero sobrepásala. Eso siempre se hace notar.
  5. Siempre dispuesto a aprender. No lo sabes todo, pero tranquilo, porque quien te contrato tampoco: por eso te llamó. Y tampoco está mal no tener todas las respuestas (ojo: algunas debes saber; por lo menos las que en efecto competen al trabajo por el cual has sido contratado). Lo que en realidad se ve mal, es que simplemente te quedes con lo ya sabes… y punto. Tu aprendizaje aún a ese nivel profesional debe seguir siendo constante, sin temor de intentar nuevas cosas. A mediano o largo plazo, te conducirá a una mejora ostensible de tus capacidades (y si tus superiores son inteligentes, sabrán esperarte). Tu crecimiento significa que la empresa también lo hará. Quedarse en el mismo lugar de siempre, significa que tampoco te importa cómo le vaya a la empresa a futuro. Y ningún dueño quiere eso.
  6. Desarrolla tu inteligencia emocional. Sí, este puede ser el consejo más difícil de todos. Todos conocemos a ese colega que nunca habla con nadie. quizás porque no quiere interactuar con ninguno o no se esfuerza en hacerlo. Son personas reconocibles pero no por las mejores formas. Del otro lado, está el colega que irradia energía positiva, es divertido e influye en quienes lo rodean para hacer siempre cosas buenas. Esa es la persona que mantiene al equipo unido y en la cual se puede confiar para motivar al equipo para trabajar juntos por un objetivo común. Las personas con inteligencia emocional quizás no tengan que ser las capaces mentalmente pero sí que saben sostener el espíritu y la fortaleza del equipo para dirigirse hacia un objetivo común y llegar al éxito. Los que logran que se hagan las cosas con los mejores resultados, sin hacerse problemas con nadie.
  7. Trabaja más fuerte que todos. No se ha encontrado el reemplazo del trabajo duro. Hasta ahora, no hay nada. Y quizás si nos ponemos a observar a nuestro alrededor para detectar cuántas personas trabajan más fuerte que pueden… pues, por ahí que nos damos cuenta que en realidad, son muy pocas. Para destacar hay que trabajar duro, y más que el resto, más que todos. Y si te das cuenta, por lo que acabamos de decir, esta quizás deba ser la manera más fácil. ¿Cómo? ¿La más fácil? Así es, porque seguramente, tú serás único que DE VERDAD lo está intentando. Qué tal…

¿Qué otras ideas para marcar la diferencia en el trabajo nos puedes dar? ¿Alguna de estos consejos te ha dado resultado? Cuéntanos en los comentarios.

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