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La historia del árbol de Navidad. ¿De dónde nació la idea?

25 diciembre, 2017 — by MundoPilot

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La historia del árbol de Navidad. ¿De dónde nació la idea?

25 diciembre, 2017 — by MundoPilot

Hay costumbres a las que estamos tan naturalmente conectados, que nunca se nos ha ocurrido preguntarnos cómo, cuándo o por qué llegaron a nosotros. Con respecto a la Navidad, hay muchas conexiones interesantes que podemos establecer con tradiciones muy antiguas, que datan de la época de los impresio romano o egipcio, cuando las primeras prácticas cristianas comenzaban a desarrollarse, hasta llegar incluso a las épocas victorianas. En esta publicación nos enteraremos de la historia del árbol de Navidad, y por qué hasta ahora sufrimos por armarlo solo por un mes y decorarlo lo más que podemos.

¿De dónde nació la idea de poner un árbol en nuestra casa?

En el mes de la Navidad, es un poco imposible imaginarnos nuestra casa sin una decoración alusiva. Para muchas personas, tener guirnaldas y luces PERO NO árbol, es casi una aberración. Y todo parece indicar que las primeras historias refieriéndose al árbol colocado durante esta época, se situan en Alemania. El protagonista es San Bonifacio, quien en el año 722 (sí, setecientos no más, sin el mil) encontró a algunos paganos a punto de sacrificar a un niño apostado en el tronco de un roble enorme. El santo taló dicho árbol para evitarlo y un abeto creció en ese lugar. Posteriormente, San Bonifacio le dijo a todos que este árbol, que se elevaba puntiagudo hacia el cielo, era un ábrol sagrado: era el árbol del niño Jesús, y un símbolo de su promesa de la vida eterna.

Pero antes de los alemanes, este árbol verde e imponente ya era un símbolo de vida durante el invierno. Los romanos decoraban sus casas con ramas verdes para la llegada del nuevo año, y antiguos habitantes del norte de Europa cortaban árboles y los sembraban en cajas dentro de sus casas por esta época. Sin embargo, muchos cristianos de las primeras épocas eran muy reacios a estas prácticas: Tertuliano, teólogo del siglo II condenaba a aquellos cristianos que celebraban estos “festivales” de invierno, o que decoraran sus hogares con ramas de laurel en honor del emperador.

De otro lado, para los primeros años de la edad media, crecía una leyenda que decía que cuando Cristo nació al final del invierno, los árboles milagrosamente se sacudieron de todo el hielo y nieve que traían encima, produciendo nuevos brotes verdes. Al mismo tiempo, los misioneros cristianos que predicaban a pueblos no “convertidos” (como germanos o eslavos) adoptaban un enfoque más indulgente con las prácticas culturales (como la del árbol). ¿Por qué? Pues, porque la Encarnación proclamaba que Cristo estaba por encima de esos símbolos naturales, que fueron usados para adorar dioses paganos. Así “convertían” no solo a las personas, sino también a sus culturas, sus símbolos y sus tradiciones.

No es sino hasta el Renacimiento que se encuentran registros evidentes del uso de árboles como un símbolo de la Navidad, comenzando en Letonia en 1510 y Estrasburgo en 1521. Estos señalan a Martín Lutero como el “inventor” del árbol de Navidad, aunque no hay una base histórica suficiente para comprobarlo. La teoría más aceptada es que los árboles navideños comenzaron con obras de teatro medievales, dramas que mostraban temas bíblicos y eran parte del culto de la iglesia. No obstante, para fines de la edad media, estas se convirtieron en actuaciones bulliciosas e imaginativas dominadas por laicos realizadas al aire libre. Estas obras celebrando la “Natividad” se relacionaban más con la historia de la creación, en parte porque en la víspera de Navidad también se celebraba a Adan y Eva, y de esa manera, el Jardín del Edén, ahí donde vivió la pareja creada por Dios, fue simbolizado por un “árbol del paraíso” decorado con fruta, tal cual la escena bíblico que todos conocemos.

Ya adentrándonos en el siglo XVII, la Reina Victoria y el Príncipe Alberto popularizaron el árbol de Navidad en el Reino Unido. Alberto era el encargado de decorarlo, y a partir de 1840 el pueblo británico, tan pendiente de los hechos de su reina, copiaban sus vestidos, lo que se extendió al árbol de Navidad y todos sus ornamentos.

Sea cual fuere la historia que quieras creer, lo importante es celebrar esta Navidad reunidos con tus seres queridos. El origen del árbol no cambiará el hecho de pasarla en paz y amor. ¡Felices Navidad!

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