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Colegio

Consejos mentales para ahorrar dinero

2 enero, 2018 — by MundoPilot

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En teoría, ahorrar dinero es simple: gana más, gasta menos. Lógico, ¿correcto? Pues, en la práctica, esto es dificilísimo. Y esto es porque a veces preferimos gastar algunos billetes en un buffet marino que guardar el 1% nuestro sueldo para épocas de vacas flacas. Cambiar nuestras conductas es más complicado aun. Podemos “decidir” ajustarnos por algunas semanas, días por lo menos, porque de verdad creemos que eso es bueno para nosotros… pero del dicho al hecho hay mucho trecho, y como sabemos, no es fácil cumplirlo. Así que aquí te presentamos algunos consejos mentales para ahorrar dinero.

Mundo Pilot

5 excusas que damos para NO AHORRAR

23 mayo, 2017 — by Cristhian Manzanares

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Una de las preguntas más difíciles que nosotros mismos nos hacemos al crecer es la siguiente:

¿Cuánta plata llevamos ahorrada?

Es una pregunta que no nos queremos hacer porque ya sabemos cuál será la respuesta. Nuestra falta de cultura de ahorro durante la adolescencia (por diferentes factores: vivimos con nuestros papás, no recibimos un ingreso fijo o considerable, tenemos un amigo mayor que siempre la pone, en fin…) a veces nos conduce a un irrestricto sentido de adquisiciones, compras y gastos que nos sume en la depresión de la miseria, pero además nos aleja de esa buena práctica llamada “guardar pan para mayo”, y no debería ser así. La regla es simple: “Si tienes algo de dinero, entonces también tienes algo de dinero para ahorrar“. Dicho esto, aquí te dejamos 5 excusas que damos para no ahorrar, las cuales, por supuesto, (ya) no sean las tuyas. Despójalas de ti:

1.Voy a odiar mi vida si comienzo a ahorrar”.

Por alguna razón que no llegamos a comprender realmente, existe el mito de que solo las personas tristes y aburridas son las que deciden ahorrar. Como si el sinónimo de ahorro fuera aburrimiento. Esto no es cierto. No lo es porque abrir una cuenta de ahorros (o un sobre manila donde guardas tus billetes en tu caja de lata de galletas) y meter ahí tu dinero no significa que solamente te vas a quedar con plata en tu billetera para comprar sopas instantáneas con las que te alimentarás día y noche. En lo absoluto; al contrario, tú puedes tener una buena vida Y ADEMÁS ahorrar dinero, no importa si tus ingresos son pequeños o elevados. Lo que debes hacer es aprender a manejar tu dinero de mejor forma, lo cual te permita vivir la vida que quieres tener (y disfrutar), pero siempre desde una perspectiva realista, con un presupuesto que se ajuste a eso. El ahorro no es un impedimento.

2. Merezco y/o necesito las cosas que compro”.

Sí, lo admitimos, incluso nosotros hemos soltado esta frase alguna vez… Y aun así sigue siendo una excusa muy mala. Esta se puede aplicar a muchas áreas en nuestra vida, ya que muchas personas creen que necesitan comprarse el último modelo de smartphone cada año o que deben tener un TV ultraHD en cada habitación de su casa. Es decir, que “necesitan” gastar muchísimo dinero mensualmente en cosas caras, como suscripciones, mensualidades, cuotas, vacaciones, y demás. Y nuevamente, esto no es cierto. Si las deudas te aprietan hasta sufrir, entonces no estás ahorrando. Si llegas a fin de mes arañando las paredes, solo por satisfacer lo mencionado líneas arriba, entonces ya es momento que revises tus gastos y te des cuenta de qué manera tienes que reducirlos, y cortar de una vez todo aquello que sea innecesario. No tienes que cortar todo, sino que debes adquirir aquello que de verdad necesitas y quieres, pero no porque estés convencido que lo mereces.

3. Disfruto mi trabajo y puedo hacer dinero en cualquier momento”.

Bueno, felicitaciones, nos encanta que te encante tu trabajo, pero de todas formas tienes que ahorrar. Esta excusa también suele ser frecuente en aquellos enamorados de sus trabajos que creen que no necesitan ahorrar porque piensan que pueden trabajar para siempre y seguir siendo felices. Sin embargo, llegará un momento en que ya no podrás trabajar. ¿Qué pasará entonces? Como no puedes predecir el futuro (corto o lejano), no sabrás cuándo tendrás un problema de salud, algún infortunado evento o quizás llegue el día en que detestes ir a trabajar al mismo lugar de siempre durante 20 años. U otras cosas por el estilo. Ahorrar no significa que tu vida se está acabando. Puedes tranquilamente disfrutar tu trabajo y ahorrar dinero al mismo tiempo.

4. El lugar donde vivimos es muy caro para ahorrar dinero”.

Quizás esta sea la excusa más controversial de todas las que enumeraremos. Algunos estarán de acuerdo, otros no tanto, el resto para nada. Es cierto: algunos distritos, algunos alquileres, algunos servicios y consumos son más caros que en otros lados. Pero, nuevamente, eso no tendría que impedir que guardes algo de dinero, poner como excusa el alto costo de vida solo dilata el hecho de querer buscar una alternativa para solucionar este tema. Puedes buscar un ingreso extra (o un aumento en tu trabajo) o puedes reducir algunos gastos para balancear tus números, o incluso puedes tomar ambas medidas. De hecho, si eres consciente que vives en un lugar caro, es lógico que tengas en cuenta que hacer dinero para mantenerte ahí te tomará algunos o muchos sacrificios, pero si además tu intención es ser feliz con la vida que llevas, qué mejor que enfocar todo en tener una mejor situación financiera. En vista de eso, el ahorro es una de las mejores prácticas para lograrlo.

5. Soy muy joven/muy viejo para empezar a ahorrar”.

¿En serio? “Sí, y además, tengo deudas“. Bueno, entonces, haz algo simple: no pienses en el ahorro como algo lejano, para un un futuro muy distante, y enfócate en el presente. ¿Ok? Bien, si tienes una deuda hoy, entonces, enfócate en ti. ¿Recibes un ingreso mensual, semanal o diario? Bien, es sencillo, comienza a pagarte a ti mismo. ¿Cómo es eso? Convierte en una costumbre reservar un pequeño monto de tus ingresos para ti, desígnale una finalidad (en este caso, pagar una deuda) y no la toques para nada hasta cancelar el pago. En otras palabras, no agrandes el problema a futuro, y soluciónalo a corto o mediano plazo. Una vez que saliste de ese “pago”, mantén tu costumbre de ahorro y haz que su finalidad sea cubrir alguna otra eventualidad. Puede ser una emergencia personal o familiar, pero quizás también pueda ser mudarse de la casa de tus papás o adquirir un vehículo para movilizarte por la ciudad o alguna inversión mayor como estudios o materiales de trabajo. Si para esto necesitas más horas de trabajo o un segundo trabajo, bienvenido sea. Haz que tus ahorros sean funcionales y responsables.

Esperamos que esta lista de excusas no te haya delatado, y de ser así, es bueno darse cuenta de los pretextos que ponemos para no hacer una de las cosas más importantes que debemos cultivar durante nuestro crecimiento: la muy buena y sana costumbre de ahorrar.

¿Tú también pusiste alguna de estas excusas? Cuéntanos cuál fue y cómo lo superaste en los comentarios.